En 2021, un equipo de investigadores checos realizó un descubrimiento sorprendente en Albania: un lago termal oculto en un abismo de 100 metros de profundidad. Tras regresar en 2024 con tecnología avanzada, confirmaron que se trataba del pozo subterráneo de agua caliente más grande del mundo.

El anuncio se demoró debido a la falta de equipo adecuado en la primera expedición. El hallazgo fue casi fortuito, durante la exploración de la frontera entre Albania y Grecia, una región históricamente conflictiva y poco explorada.

El lago, rodeado de lagunas más pequeñas, se encuentra en un extenso sistema de cuevas. El descubrimiento inicial ocurrió cuando un miembro del equipo observó una columna de vapor emergiendo de las montañas. El fotógrafo Richard Bouda relató la inmediata sensación de haber encontrado algo extraordinario.

En 2024, equipados con un escáner lidar móvil para crear modelos 3D, mapearon el lago en detalle. Bautizado como Neuron, en honor a una fundación científica checa, mide 138 metros de largo, 42 de ancho y contiene 8.335 metros cúbicos de agua, equivalente a 3,5 piscinas olímpicas.

Marek Audy, líder de ambas expediciones, declaró a National Geographic que este descubrimiento podría ser crucial para entender los ecosistemas subterráneos y los procesos geológicos. El equipo planea continuar explorando la cueva para profundizar en la geología y biología de la zona.